A los 13 años levantarme de la cama cada día era una proeza de la que no fui consciente hasta varias años después.
Tumblr estaba en su apogeo, esa plataforma donde podías soltar el río de tristeza que llevas dentro y resonar con miles de desconocidos reblogueando tu contenido. Y llegó a mí en el momento en el que más lo necesitaba.
Descubrí que había más personas que se sentían como yo y encontré compresión en el último lugar donde podría hallarla. Eso me motivó a dar el salto hacia Wattpad, tras mi corto momento de fama en Tumblr.
Desde los 14 y hasta los 17 escribí todo lo que mi alma me pidió. Historias que conectaron con miles, por las risas o por las tristezas de mis letras.
Recibir el cariño de los lectores, me hizo olvidar el desprecio de los que me rodeaban allá afuera.
Cuando di la bienvenida a la adultez, nada mejoró. El declive en mi vida continuó y parecía que entre más demoledor fuera lo que me ocurriera, mayor sería la inspiración para crear historias.
El día que decidí que quería dedicar mi vida a lo único que me hacía feliz, también fue el día que la vida eligió darme la oportunidad de tomar aire para el siguiente golpe. Uno que me hizo entender que todo lo anterior fueron palmaditas en la espalda.
Toqué el fondo desde los 20 y hasta los 24. Lo único que me hizo continuar fue vivir por y para el proyecto de crear una novela que tenía en mente.
No les mentiré, la terapia fue el cristal que me ayudó a ver la realidad que siempre estuvo ahí y nunca vi: yo no estaría aquí de no ser porque tuve a qué aferrarme. La escritura como herramienta en la terapia.
Canalizar mis emociones a modo de "escritura terapéutica" cuando era incapaz de gestionarlas, aprender a novelar mi realidad como forma de contrarrestar los pensamientos intrusivos, autoconocerme y dar los primeros pasos hacia el amor propio mediante la ficcionalización de "mis defectos" como una manera de enfocar mi perspectiva no solo me sanó, me revivió.
Hoy puedo decir que vivo en paz, porque para ser feliz hace falta mucho más. Y si pudiera ir al pasado a decirle algo a esa chica de 13 años que no encontraba una salida, le diría: la escritura te acompaña y te salvará muchas veces más.
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