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martes, 8 de abril de 2025

No es tu novela, eres tú: aquí te explico por qué.

Poco he visto que se hable de este tema, pero creo que es hora de que alguien lo haga. Todo el mundo te hablará de cómo escribir una novela, consejos que deberías seguir y qué evitar si quieres tener éxito y está bien. Lo que nadie te dice es que a veces tenemos ideas para empezar un manuscrito pero que no todas las ideas que se te ocurran acabarán vendiéndose como pan caliente o que muchas de ellas quizá ni siquiera vean la luz.

Pero hoy no voy a enfocarme en esto, si no en algo de lo que menos se habla: cuando tienes ideas para una historia pero no estás listo para abordarla. De allí el título de esta entrada.

¿Y cómo saber que no lo estamos? Te lo contaré poniendo como ejemplo mi experiencia personal y si esto resuena contigo, es probable que te haga reflexionar sobre tu proceso creativo, así como a mí me sucedió para llevarme a estas conclusiones y en consecuencia atreverme a escribir esto.

Cuando en mí nació la idea de mi novela, en aquel momento no tenía ni idea de hasta dónde podría llegar con ella y con el paso de los años, comencé a entender de qué iba realmente mi novela. 

Te explico: yo tenía claro que sería romantasy (sin saber que era lo de moda en ese momento) y que la premisa sería acerca de un hombre que tras enviudar hace un tiempo, compra un retrato antiguo de una mujer y que tras eso, comienza a tener sueños con la mujer del retrato. Con eso en mente me puse manos a la obra y salió el primer borrador.

Sin embargo, por cosas de la vida que ya conté en la entrada de mi experiencia autopublicando (y si no lo han leído vayan a hacerlo) tuve la oportunidad de volver a leerla, varios años después y con una nueva perspectiva de la vida.

Tras meditarlo me di cuenta que era un asco y que en ese momento yo no estaba preparada para una idea tan ambiciosa. Esto lo descubrí hasta que decidí sentarme a entender lo que mi novela necesitaba y qué fue lo que falló en aquella primera vez (spoiler: todo).

De allí nació una nueva versión de la misma que no era ni la sombra de la versión anterior (si quieren leerla dejaré el link al final por si les interesa dejarme comentarios antes de la versión definitiva). En la primera versión no le di la importancia que merecía al tema de "la pérdida y el duelo", por ejemplo. Un tema muy importante y que se correlaciona con toda la novela. Pero como te dije antes, todo esto no lo vi hasta que me puse escuchar y con la mente fría lo que necesitaba para sacar todo el potencial a una idea.

Aún con esas, decidí betear la versión nueva. Porque aunque me gustaba el resultado final, sabía que otros ojos serían capaces de ver lo que yo no podía y quería estar segura de esta vez, estarle dando el esmero que merece.

Diré que valió tanto la pena haberlo hecho porque eso me dio mucha más perspectiva y me ayudó a conocer aún más lo que estaba haciendo, por lo que ahora estoy embarcada en la versión definitiva (o eso espero). (Gracias a mis lectores beta que se tomaron el tiempo de leerla y darme su feedback, podrán pasar mil años y lo seguiré agradeciendo con el alma).

En resumen, todo este camino literario me ha servido para entender que a veces tenemos ideas muy ambiciosas, que por la emoción del momento, nos podemos cegar y no llegar a entender cómo desarrollarlas para hacerle justicia a lo que imaginamos y escribimos un borrador que acabaremos odiando después.

Para evitar esto, podemos documentarnos sobre los temas a tratar todo lo que queramos, que es lo que recomiendo encarecidamente porque si te pones a ver la cantidad de autores superventas que hacen esto, entenderás por qué están donde están y lo importante que resulta este paso (sí, incluso antes de un primer borrador si no quieres tener que reescribir todo).

Nota personal: aunque para la primera versión investigué un poco sobre el duelo y la pérdida, sus fases y cómo salir de el, no llegué a entender cómo se sentía vivirlo hasta que años después me sucedió a mí. Esto, personalmente, me gusta tomarlo como una señal del universo de que necesitaba perder algo importante para mí, para lograr ponerme en el lugar de mi personaje. Tardé en verlo de esa manera porque en mi caso nadie murió pero fue una pérdida tan significativa que es como si hubiera ocurrido y atravesé cada fase que en su momento investigué. La vida y sus formas extrañas de maniobrar.

La moraleja de hoy es: no es que seas malo escribiendo, quizá todavía no estás preparado para esa idea tan grandiosa que algún día podría ser el siguiente best-seller (quién sabe, soñar se vale). Que esto no te desanime y úsalo como la motivación perfecta para sacarle brillo a esa novela que estás escribiendo.


Gracias por leerme. Dejo acá el link de la famosísima y ya mencionada historia en la que estoy embarcada y espero que por fin me de tregua este año, porque también hay que saber cuando soltar: La Maleducada Novela



martes, 18 de marzo de 2025

Mi experiencia autopublicando: ¿vale la pena?

Se habla mucho de los diversos beneficios de la autoedición y de cómo vender en Amazon con hasta un 70% de regalías, te da completa libertad para con tu obra.

Sin embargo, cuando desde la libertad actúas con desconocimiento, la ignorancia se convierte en la cadena que te sujetará al fracaso.

Con esto no quiero decir que te decantes por la edición tradicional o cualquier otra alternativa, no.

En realidad, esta entrada ha sido creada con la intención de hablarte (desde mi experiencia) sobre la autopublicación y cómo mi ignorancia al principio me llevó a equivocarme, creyendo que volaba cuando no vi el edificio delante.

Así que míralo como un: "Lo probé y erré yo para que tú no tengas que hacerlo".

Para esto tengo que remontarme al 2021, tras largos silencios por parte de las editoriales (que ahora agradezco porque la novela era mala) decidí por culpa del marketing de las redes sociales que era una idea estupenda autopublicar, bajo la tonta creencia de: "Sí, de ese modo voy a vender mucho y todo será para mí".

Si pudiera volver atrás en el tiempo, yo misma me daría de tortazos por esos pensamientos. Pero es hasta cierto punto comprensible que los autores novatos, que aún no están intoxicados por la realidad del mundo editorial, crean que tienen al próximo best-seller entre manos. Lo preocupante es cuando llevas varias novelas escritas, demonizas las malas críticas y te rehúsas a mejorar, ahí sí necesitas sacar un turno con el psiquiatra porque algo no anda bien con ese ego.

Que he de reconocer que un tiempo fui así. Por suerte existe una cura mágica que lo remedia: baño de realidad y golpe de equivocaciones. Lamentablemente, cuando decidí autopublicar aún no había llegado a mi prime, o etapa de sanación, como gustes llamarle.

Dediqué un par de meses a ahorrar dinero, ya que mi primera opción era pagar a una empresa de coedición 1500 euros para publicar (y a Dios agradezco que mi estupidez tuvo un límite) porque cuando logré reunir el monto que me pedían, el sentido común disfrazado de deseos de invertir el dinero con la "mejor opción" apareció en escena. Así que en mi búsqueda de opciones, me encontré con estas empresas de servicios editoriales.

Que ya te digo yo que no se pueden esquivar todas las balas.

Al principio ni siquiera noté que estas empresas te dirán lo que quieres escuchar con tal de arrancarte hasta el último centavo que lleves. Algunas te cobrarán caro, otras más barato. Por "suerte" caí en estas últimas. El precio me pareció razonable para lo que ofrecían y firmé el contrato.

Sobre el trabajo que me entregaron no tengo nada negativo qué decir. El servicio brindado fue correcto, rápido y estuve involucrada en cada parte del proceso. Eso sí, la emoción que sentí cuando todo esto estaba ocurriendo, nadie me la quita y quizá valió la pena pagar 700 euros para experimentarla y por el aprendizaje que vino después. ¿Qué me hubiera gustado que aprender la lección me costara cero y tener paciencia (gratuita) para vivir esa sensación? Sí, pero siempre hay que ver el lado positivo de cada vivencia.

Quitando esa roca del camino, me topé con el precipicio de promocionar el libro. La gran mayoría de escritores no tenemos idea de cómo hacerle publicidad a nuestra novela y los motivos pueden ser diversos y tema más que extenso para otro apartado.

Aquí tengo que mencionar que cuando autopubliqué no sabía:

  • Que se tenía que planear un lanzamiento del libro con meses de antelación.
  • Que Amazon descuenta el costo de impresión e impuestos y sobre lo poco que quede, tendrás el 70%
  • Que existía una calculadora para saber de antemano cuantas regalías recibe el autor antes de colocar el precio a su novela.
  • Que yo podía haber hecho el proceso de subir la novela a Amazon y no delegar esa tarea a la empresa.
  • Que tenía que tener una estrategia de marketing para los días siguientes al lanzamiento.
Esto solo por mencionar algunos ejemplos, porque de otro modo nunca terminaría de redactar.

Así pues, si tú tampoco sabías cualquiera de los puntos anteriores, ahora lo sabes.

A pesar de haber actuado desde la ignorancia, pude vender varios ejemplares y hubo a quienes les encantó la novela. Así que eso me da esperanzas de que si algún día lo intento de nuevo, irá mejor porque lo haré bien esta vez.

La moraleja de esta historia es: no existen mejores o peores caminos para publicar si actúas desde el desconocimiento, porque el final será el mismo. Que como en todo habrá pros y contras y tú decidirás qué te conviene más, pero hazlo informado. No te quedes con lo que te diga la primera persona que alabe tu novela, menos si lo que busca es venderte sus servicios. Porque antes de publicar, del modo que sea, tenemos que estar seguros que lo que tenemos que ofrecer vale la pena ser leído por otros.





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