martes, 18 de marzo de 2025

Mi experiencia autopublicando: ¿vale la pena?

Se habla mucho de los diversos beneficios de la autoedición y de cómo vender en Amazon con hasta un 70% de regalías, te da completa libertad para con tu obra.

Sin embargo, cuando desde la libertad actúas con desconocimiento, la ignorancia se convierte en la cadena que te sujetará al fracaso.

Con esto no quiero decir que te decantes por la edición tradicional o cualquier otra alternativa, no.

En realidad, esta entrada ha sido creada con la intención de hablarte (desde mi experiencia) sobre la autopublicación y cómo mi ignorancia al principio me llevó a equivocarme, creyendo que volaba cuando no vi el edificio delante.

Así que míralo como un: "Lo probé y erré yo para que tú no tengas que hacerlo".

Para esto tengo que remontarme al 2021, tras largos silencios por parte de las editoriales (que ahora agradezco porque la novela era mala) decidí por culpa del marketing de las redes sociales que era una idea estupenda autopublicar, bajo la tonta creencia de: "Sí, de ese modo voy a vender mucho y todo será para mí".

Si pudiera volver atrás en el tiempo, yo misma me daría de tortazos por esos pensamientos. Pero es hasta cierto punto comprensible que los autores novatos, que aún no están intoxicados por la realidad del mundo editorial, crean que tienen al próximo best-seller entre manos. Lo preocupante es cuando llevas varias novelas escritas, demonizas las malas críticas y te rehúsas a mejorar, ahí sí necesitas sacar un turno con el psiquiatra porque algo no anda bien con ese ego.

Que he de reconocer que un tiempo fui así. Por suerte existe una cura mágica que lo remedia: baño de realidad y golpe de equivocaciones. Lamentablemente, cuando decidí autopublicar aún no había llegado a mi prime, o etapa de sanación, como gustes llamarle.

Dediqué un par de meses a ahorrar dinero, ya que mi primera opción era pagar a una empresa de coedición 1500 euros para publicar (y a Dios agradezco que mi estupidez tuvo un límite) porque cuando logré reunir el monto que me pedían, el sentido común disfrazado de deseos de invertir el dinero con la "mejor opción" apareció en escena. Así que en mi búsqueda de opciones, me encontré con estas empresas de servicios editoriales.

Que ya te digo yo que no se pueden esquivar todas las balas.

Al principio ni siquiera noté que estas empresas te dirán lo que quieres escuchar con tal de arrancarte hasta el último centavo que lleves. Algunas te cobrarán caro, otras más barato. Por "suerte" caí en estas últimas. El precio me pareció razonable para lo que ofrecían y firmé el contrato.

Sobre el trabajo que me entregaron no tengo nada negativo qué decir. El servicio brindado fue correcto, rápido y estuve involucrada en cada parte del proceso. Eso sí, la emoción que sentí cuando todo esto estaba ocurriendo, nadie me la quita y quizá valió la pena pagar 700 euros para experimentarla y por el aprendizaje que vino después. ¿Qué me hubiera gustado que aprender la lección me costara cero y tener paciencia (gratuita) para vivir esa sensación? Sí, pero siempre hay que ver el lado positivo de cada vivencia.

Quitando esa roca del camino, me topé con el precipicio de promocionar el libro. La gran mayoría de escritores no tenemos idea de cómo hacerle publicidad a nuestra novela y los motivos pueden ser diversos y tema más que extenso para otro apartado.

Aquí tengo que mencionar que cuando autopubliqué no sabía:

  • Que se tenía que planear un lanzamiento del libro con meses de antelación.
  • Que Amazon descuenta el costo de impresión e impuestos y sobre lo poco que quede, tendrás el 70%
  • Que existía una calculadora para saber de antemano cuantas regalías recibe el autor antes de colocar el precio a su novela.
  • Que yo podía haber hecho el proceso de subir la novela a Amazon y no delegar esa tarea a la empresa.
  • Que tenía que tener una estrategia de marketing para los días siguientes al lanzamiento.
Esto solo por mencionar algunos ejemplos, porque de otro modo nunca terminaría de redactar.

Así pues, si tú tampoco sabías cualquiera de los puntos anteriores, ahora lo sabes.

A pesar de haber actuado desde la ignorancia, pude vender varios ejemplares y hubo a quienes les encantó la novela. Así que eso me da esperanzas de que si algún día lo intento de nuevo, irá mejor porque lo haré bien esta vez.

La moraleja de esta historia es: no existen mejores o peores caminos para publicar si actúas desde el desconocimiento, porque el final será el mismo. Que como en todo habrá pros y contras y tú decidirás qué te conviene más, pero hazlo informado. No te quedes con lo que te diga la primera persona que alabe tu novela, menos si lo que busca es venderte sus servicios. Porque antes de publicar, del modo que sea, tenemos que estar seguros que lo que tenemos que ofrecer vale la pena ser leído por otros.





No hay comentarios:

Publicar un comentario

El mito más extendido en la literatura actual: los libros malos.

Seguramente tú o alguien más alguna vez ha dicho: "este libro no me gustó porque los personajes eran planos o (inserte aquí fundamento ...